Me desperté sobresaltada por el ruido que salía del despertador e inundaba toda la habitación. ‘Es martes’ pensé ‘Dentro de dos días me darán las vacaciones de verano, y seré libre durante 3 largos meses’. Sonreí. Era difícil hacerme sonreír en esos días, ya que tenía un examen de biología, pero pensé en que ese verano sería distinto, especial me había propuesto hacer cosas que nunca había echo. Y todo eso en 3 meses.
Esos pensamientos siguieron rondando por mi cabeza hasta que llegué al instituto. Las chicas se abalanzaron sobre mí y me abrazaron. Estábamos felices. Demasiado para ser un martes. Demasiado para tener un examen de biología a segunda hora. Demasiado por el escalofrío que nos recorría el cuerpo pensando en nuestras notas. Pero estábamos felices. Éramos así, impredecibles, felices de ser como éramos, contentas de tenernos las unas a las otras en lo bueno y en lo malo.
Todas estábamos radiantes de felicidad. Por cada poro de nuestra piel rebosaba una alegría infinita.
Jessica me miró, me sonrió y gritó.
-¡DOS DÍAS!
Reímos y entramos en el instituto. El ambiente estaba lleno de tensión. Muchos de los alumnos repasaban por la libreta de su compañero y otros por la suya propia, algunos conversaban lo que harían ese verano, los más “importantes” fanfarroneaban de que se irían a no sé que país extranjero que poca gente sabía de su existencia, y nosotras… nosotras les sonreíamos y caminábamos riéndonos y siendo verdaderas.
El examen de biología llegó, como yo más temía, y lo más horrible de todo era que solo teníamos una hora para contestar a 50 preguntas, algunas tipo test y otras no, pero la profesora Marshall no se preocupaba por el tiempo del que disponíamos. Así que cuando me senté en mi sitio, me preparé para la mirada de inmenso desprecio que esa profesora depositaría en mí en unos momentos. Y así fue, sin fallo, siempre lo hacía. Dejó mi hoja de examen con violencia en mi mesa y siguió repartiéndolos.
No sabía por qué esa profesora me odiaba tanto, yo no le había echo nada, pero suponía que el desprecio que sentía hacia mí lo sentía por todos los alumnos a los que les impartía clase.
Terminé el examen justo a tiempo de que la profesora me lo recogiera. Había completado toda la hoja, prácticamente, suponía que eso le debía de bastar a Marshall para que me pusiera, por lo menos, un 7.
Paola también había echo el examen de biología, pero aunque a ella le había salido igual que a mí, como era, por decirlo de alguna manera, la favorita de Marshall tenía un 9, por lo menos, asegurado.
En Historia, nos dedicamos a tomar apuntes y prestar atención. Las demás clases de la mañana fueron las mismas de siempre, monótonas e interminables.
Llegué a casa, contenta de que fuera martes y de que Adri, mi hermano pequeño, estuviera con su amigo Pablo, en su casa. Mis padres tampoco estaban, ya que ellos tenían unos trabajos demasiado ajetreados como para estar a mediodía en casa. Mi madre era abogada, y mi padre médico. Llegaban a la casa a las 8, nunca más tarde ni más temprano, justo a las 8.
Subí a mi habitación y abrí el armario rápidamente. Miré mi reloj de muñeca, las 16:30, Javi me vendría a buscar a las 17, tenía que darme prisa.
Javi era mi novio, llevábamos juntos solamente un mes, pero me gustaba estar con él, me gustaba besarle, me gustaba abrazarle, me gustaba sentir su calor. Era agradable. Me quité rápidamente el uniforme y lo dejé encima de la silla del escritorio. Cogí un vestido amarillo corto y unas sandalias marrones, no tenía tiempo para complicarme mucho y además, era una tarde de sol caliente. Fui hacia el baño y me recogí el pelo en una coleta alta. Me pinté suavemente la raya y cogí un bolso. En ese momento Javi llamó a la puerta.
Hola guapa! Me encanta tu blog, eres muy creativa! :) Yo tambien tengo stardoll, soy Angelcaido, si quieres podemos ser amigas =)
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